OS LUSÍADAS Luís de Camoés (Canto Noveno XXI a XXV)
Canto Noveno (XXI a XXV)
XXI
Y todo bien pensado, determina
Tenerles, en mitad de la serena
Tétis, alguna ínsula divina,
De esmaltado verdor y flores llena,
De las que cuenta el reino que confina
Con la primera madre antigua y buena,
Fuera de las que tiene soberanas,
Dentro va de las puertas Herculanas.
XXII
Quiere que allí las húmidas doncellas,
De ojos placer, dolor de corazones,
Que disfrutan la fama de más bellas,
Esperen á los ínclitos varones
Con danzas y cantigas, pues con ellas
Se inspirarán secretas aficiones,
Para que, más gustosas se apoderen
Del cariño de aquel á quien quisieren.
XXIII
Tal arte ya otra vez usó Ciprina,
Para que Eneas grato recibido
Fuese en el campo que la piel bovina
Tomó de espacio, por sutil partido.
Y ora tambien al hijo se encamina,
Pues todo su poder está en Cupido;
Y así como en aquella antigua empresa,
Le compromete en esta, y le interesa.
XXIV
Atá al carro las aves que, en la vida,
Las exequias de muerte van cantando.
Aquellas en que fue ya convertida
Peristéra, azucenas apañando.
En torno de la diosa, ya ascendida,
Por el éter mil besos se van dando;
Y ella por donde pisa, el aire y viento
Serena en suave y dulce movimiento.
XXV
De Idalia Ya sobre los montes prende.
Dó estaba entonces el rapaz flechero
A otros muchos juntando, pues pretende
Famosa espedicion llevar guerrero
Contra el mundo rebelde porque enmiende
Grandes yerros que há tiempo sigue fiero,
Cosas amando que nos fueron dadas,
No para ser queridas sino usadas.
